Carta de un estudiante de medicina

medicina

Por Mateo Cobos

Lectores de Transeúntes, escribo representando a 1300 compañeros aspirantes a ingresar a la carrera de medicina en la facultad de ciencias médicas de la ciudad de La Plata. Escribo para dar conocimiento de lo que está sucediendo actualmente. De los 1300 alumnos que nos presentamos a rendir los primeros 4 parciales de las materias correspondientes al primer cuatrimestre sólo 2 compañeros aprobaron los exámenes. Es decir, un 0.153% de efectividad.

¿Bochazo? La respuesta es no. Acá hay algo más que está sucediendo, estamos siendo víctimas de la irracionalidad de las autoridades directivas, diseñando un régimen predispuesto al fracaso, con el objetivo de reducir el número de ingresantes bajo el nombre de ‘Curso de formación de Recursos Humanos para el estudio de las Ciencias Médicas’. Dicho curso consiste en 4 materias cuatrimestrales, para poder presentarse a la evaluación final, para la cual el alumno deberá haber aprobado la totalidad de los contenidos de la totalidad de las asignaturas dictadas, tanto en el primero como en el segundo cuatrimestre, en alguna de las dos instancias de evaluación parcial. Según el puntaje obtenido en éste, ingresamos a Medicina o a Obstetricia. En caso de desaprobación de algún parcial o evaluación final se pierde el año lectivo, y al siguiente tenemos oportunidad de rendirlo nuevamente.

De esta forma se está violando el estatuto de la Universidad Nacional de La Plata artículo 20º, que “El ingreso a la Universidad Nacional de La Plata es de carácter libre e irrestricto.”

También se está ignorando la resolución 982 de la Facultad de Ciencias Médicas, que en sus artículos 17 y 18 otorga dos recuperatorios a cada parcial y una semana entre fecha y fecha. Es decir que los 1298 alumnos que desaprobamos los parciales, solo tenemos un recuperatorio, y no dos como esta instituido.

Esta presión a la cual estamos sometidos tienen sus evidentes consecuencias, falta de sueño, ansiedad, mal rendimiento en las cursadas atestadas de alumnos, y efectos económicos muy grandes. Dado que actualmente se necesita un mínimo de dos mil pesos mensuales para sustentarnos en un año lectivo, la mayoría provenimos del interior y algunos de familias muy numerosas. Esto representa un sacrificio muy grande de parte de nuestros padres para mantenernos, y en numerosos casos los alumnos trabajan para poder hacerlo.

En segundo lugar, queremos denunciar la irracionalidad de los profesores, dado que se evaluaron contenidos que no reflejan si poseemos conocimientos en las materias, principalmente en las dos asignaturas no troncales, (Historia de la Medicina, Comprensión de textos y Pensamiento Crítico) preguntas que contenían lenguaje técnico de economía y muy ambiguas la mayoría. ¿Es necesario conocer la deidad con forma de mosca/gusano/parasito de la civilización Babilónica? ¿Nos forma como mejor profesional conocer el mayor grado de denotación entre un gato montés y un lince? Paradójicamente ningún médico egresado de esta dependencia sabe las respuestas a dichas preguntas.

Acudimos a ustedes como último recurso, habiendo ya agotado todas las instancias administrativas y democráticas. Bajo la representación de nuestro centro de estudiantes han sido presentados numerosos pedidos para que se revean estos puntos que cite anteriormente, tanto en asambleas en el despacho del decano, así como en el consejo directivo. La respuesta es siempre la misma, atropello contra nuestros reclamos y representantes. Hasta fuimos tildados de ‘kiosqueros’ por el decano Dr. Jorge Martinez.

Es así como se fomenta un ingreso injusto, deshonesto y totalmente ilegal. Se juega con la voluntad y vocación de cada alumno de ser médico, y principalmente se pone en jaque la educación pública que tanto se pregona en estos días. En palabras de una de las mentes más lúcidas que existieron en la Argentina, el Dr. Rene Favaloro:

‘La vocación de medico es la profesión más noble que se puede elegir; no lo digo porque sea médico, creo que no existe nada más hermoso que practicar la medicina y ayudar a la gente en momentos difíciles, como cuando está enferma. Es una sensación infinita: la vocación de medico está dada para aquel que tenga la facultad de entregarse a sus semejantes en un momento muy difícil. Cuando estamos enfermos nos damos cuenta de lo difícil que nos resulta la falta de salud. No existe profesión más digna, más humana, mas llena de amor y amistad; es un sentimiento muy profundo.’

Lamentablemente los directivos de esta facultad no comparten los mismos intereses que los ingresantes. El fervor de ser médico no puede ser cuantificado con un régimen de estas características. No nos oponemos a que exista un curso nivelatorio, pero si a uno eliminatorio.

 

Para mayor información contactarse con quien les escribe.

En nombre de los 1300 alumnos futuros no-médicos,

 Mateo Cobos.

 DNI: 36.068.323

 
 

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