Más Que Dibujitos: un emprendimiento rosarino con mucho empuje

Gabriela y Luis son la pareja detrás de decenas de diseños que se convierten día a día en agendas, cuadernos y bitácoras de viaje que llegan a todo el país y tienen su base en las estimulantes ferias de Rosario.

 

Por Bárbara Dibene

Fotos: Más Que Dibujitos 

Hace cuatro años, Gabriela Calza Boschetti decidió hacer un cambio en su vida. Se dedicaba en aquel entonces al diseño gráfico de manera freelance, pero la relación con los clientes y el retorno monetario que recibía por su trabajo no terminaba de satisfacerla. Fue en ese contexto que pensó que tal vez podría ser su propio jefe.

Junto a su pareja, Luis Esteban Piñero, decidieron que podrían volcar sus dibujos en diferentes objetos. “Comenzamos con unas pocas libretas chicas, ilustradas por mí, con un personaje de una niña llamada Josefina y algunos patrones y diseños variados. Para grata sorpresa nuestra la repercusión del otro lado fue muy buena. Eso nos dio el empujón para seguir haciendo más”, recuerda Gabriela.

De a poco llegaron los cuadernos, las agendas, las bitácoras de viaje, los organizadores semanales, los recetarios, las listas de supermercado y los recuerdos de embarazo, y otras tantas creaciones que fueron surgiendo de la interacción con los clientes.

¿Por qué Más Que Dibujitos? Me acuerdo que vi esa frase en algún lado hace muchos años, refiriéndose al diseño, expresando que hay muchas cosas más detrás de ‘unos dibujos’ y me encantó. Es un poco en chiste, ya que los diseñadores escuchamos mucho que cobramos por ‘hacer unos dibujitos’ (Gabriela)

“Con un pequeño capital prestado arrancamos a comprar lo mínimo y empezamos a armar nuestro taller. De a poco, paso a pasito, empezamos a llegar a la gente desde distintos puntos de venta: tiendas que comenzaron a comercializar nuestros productos y plataformas de venta on-line. Además, lanzamos el Facebook e Instagram para darle más visibilidad a los productos”, explica la emprendedora.

En el 2016, les llegó la oportunidad de tener un espacio en la tienda del Museo Gallardo (Museo de Ciencias Naturales de la provincia de Santa Fe), donde conviven con los productos de otros diseñadores locales y de la región.

También lograron llegar a las ferias, donde los visitantes les dan sus opiniones sobre  sus creaciones. “A veces nos dicen que ya conocen la marca o que tienen algún producto nuestro, seguido de buenos comentarios, y eso nos llena el alma, sabemos que estamos haciendo las cosas bien y nos da ánimo para seguir adelante”, relata Gabriela, que destaca  además la interacción con otros feriantes, en la que nacen “los lazos y los vínculos para combinar esfuerzos y seguir creando cosas nuevas”.

Gracias a ese intercambio, nació “Camalote”, una reunión entre marcas santafesinas que desarrollan actividades autogestivas vinculadas a las industrias creativas.

El día a día de “Más que dibujitos”

En el emprendimiento, Gabriela se encarga de la parte integral del diseño, de las plataformas de venta online, de las redes sociales, la fotografía y varias tareas más; mientras que Luis está abocado sobre todo a la logística de compra, las ventas, las ferias y la producción en el taller.

“Tenemos también gente que nos da una mano en las ferias y en el taller. Al comienzo nos ocupábamos de todo nosotros dos y ahora estamos intentando abrir la red para que otras personas se integren al grupo de trabajo y que nos beneficiemos todos. Apostamos siempre a seguir creciendo, soñamos con expandirnos y llegar a muchos más lugares el país y crear una gran familia de trabajo”, cuenta Gabriela.

El emprendedurismo es hoy la forma de vida de la pareja, que logró ganar la convocatoria de estímulos de Espacio Santafecino en la categoría Diseño de Objetos en 2014, y en 2015 y 2016 accedieron a los créditos de Impulsar, un proyecto orientado a consolidar la economía de los emprendimientos autogestivos de Rosario.

“Las cosas buenas que tiene ser emprendedor, es que uno está haciendo lo que le gusta, trabajando en un buen entorno laboral, teniendo la libertad de manejar sus propios horarios. La contracara de la misma moneda hace que uno también esté trabajando horas de más o cuando uno debería estar descansando. Otra dificultad con la que nos topamos a veces es la situación económica que atraviesa el país, la inflación nos ha jugado algunas malas pasadas. Pero siempre aprendemos de los errores y como nos gusta mucho lo que hacemos, seguimos empujando, nos seguimos levantando después de las caídas y finalmente eso rinde sus frutos”, finaliza Gabriela.

Pasaron por aquí y dejaron su firma...

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