La Rockola & los sospechosos de siempre

Los sospechosos de siempre
Los Transeúntes estuvieron de cumpleaños y tuvieron el placer de escuchar a La Rockola & los Sospechosos de Siempre en Tovarisch Resto Bar (10 esquina 40), que nos conquistaron con su “Todavía una canción de amor” de Sabina y grandes clásicos del rock nacional. Por supuesto, no podíamos dejar de entrevistar a Manuel Hutchins, la voz de la banda que nos hizo pasar una noche genial.

 

 Por Bárbara Dibene

 ¿Cómo fue tu acercamiento con la música?

 Comencé en el secundario. En 1er año del Bachillerato, el profesor de música nos dijo que si teníamos guitarra en nuestra casa y queríamos llevarla a clase, él iba a enseñarnos algunos acordes. Mi papa tenía una muy buena guitarra dentro de un placard, y le pedí que le comprara cuerdas y se las pusiera. Empecé aprendiendo unos pocos acordes, después copiando canciones que me enseñaban, y cuando ya tuve esos pocos recursos incorporé el oído conforme sacaba las canciones de la radio. Así estuve un par de años, hasta que llegó el estudio de armonía y la comprensión de ciertas cuestiones más teóricas. Es decir, en principio me acerque a la música por pasatiempo, y después se fue transformando en algo más serio. Las ganas de saber más, creo que no sólo en la música sino en todo ámbito, llevan a eso ¿no? A tomar un poco más a conciencia lo que uno está haciendo.

 

Retomando esta idea de “conciencia”, ¿la música se trata hoy de una profesión, de un hobby, de una forma de vida?

 La primera y la última opción son las que responden la pregunta. Con el correr de los años fui valorando más el arte que expreso y tomando con seriedad el hecho de cobrar por realizar este trabajo, de modo que con esa valoración viene también el incremento en lo que uno exige en cuanto a  remuneración o mas criollamente: “hablar de números”.  No es el único trabajo que tenemos, pero hemos encontrado gente dispuesta a pagar lo que consideramos que vale nuestro show. También es un oficio ingrato, como todos tiene su lado no tan feliz, que es que uno se pierde, o deja por la mitad reuniones o cumpleaños de amigos o familiares por este trabajo y hay ciertas noches en que uno quisiera quedarse y “no ir a laburar”. Pero es un sentimiento que desaparece cuando subimos al escenario.

 

¿Qué pasa cuando están ahí? ¿Qué expectativas hay sabiendo que el público es siempre distinto?

 Previamente al show hay cierta expectativa de ver qué nos vamos a encontrar en materia de público. Puede pasar que no haya mucha gente o que no tenga ganas de ganas de participar del espectáculo, ya que la propuesta de La Rockola es muy simple: tenemos menús que contienen 600 canciones que pueden pedirse, El menú aborda desde rock nacional, tango y folclore hasta rock anglosajon, pasando por trova cubana y rock español, o sea que hay para elegir. También puede pasar que el público no sea muy demostrativo a pesar de estar a gusto, uno a veces lo confunde con desinterés e intenta generar un clima más alegre y resulta que si no lo consigue, nos miramos y decimos: “ok, hoy va a ser una noche corta”. Obvio que sino puede pasar que nosotros no tengamos una noche muy iluminada de talento y hagamos agu (errar a veces suele ser humano dice Fito Paez).

 

¿Y cómo llegan a Tovarisch?

 Matias Martinez lleva todo lo que tiene que ver con la presentación de shows, y es un amigo nuestro hace unos años. No obstante su amistad, el show le gusta y decidió llamarnos para entrar en este nuevo lugar para nosotros. Anteriormente trabajaba en otro Resto-Bar, y desde entonces tuvo la idea de llamarnos, pero en ese momento por distintas cuestiones no se pudo llevar a cabo. Por suerte hoy estamos en Tovarisch. Si bien La Rockola tiene muchos seguidores que van a otros bares donde también estamos contratados fijos una vez por semana, la idea siempre es incorporar mas “público seguidor”, y eso se logra  tocando en lugares nuevos.

 

Durante el show escuchamos temas de cantantes muy reconocidos, ¿Con todos ellos sentís algún tipo de identificación?

 Sí, con todos ellos en algún punto de la poesía que escriben siento afinidad. Quizás con algunos más que con otros, por ejemplo Charly es de todos los compositores que tocamos el único que tiene un cheque en blanco de mi parte… quiero decir, todo lo que hizo y hace me gusta. Creo que las canciones pasan por el ánimo, es más, que acompañan los estados de ánimo del ser humano. Una persona que esté deprimida no le va a encontrar el mismo sentido a la letra de una canción a otra que se sienta alegre. A mí me ha pasado, son momentos de la vida de uno las canciones, son las compañeras de esos estados.

 

¿Cuáles son los temas “que se piden siempre”?

 Quizás uno de los más frecuentes hoy por hoy sea “Juntos a la par” de Pappo. Nosotros con el correr del tiempo hemos también denominado a algunas canciones con el troquel de “obligatorias”, por ejemplo Seminare, Todavía una canción de amor, Juguetes Perdidos, Todavía de Guasones, Un pacto de Bersuit. Esas son casi siempre fijas en el correr del show.

 

¿Además de covers te dedicas a la composición de temas propios?

 Sí, tengo mi repertorio de canciones propias. Inclusive alguna que otra noche nos animamos a tocar alguna de ellas. Estoy en proceso de revisionismo de viejas canciones y nuevas creaciones que coincidan en cuanto a concepto musical y poético. Una vez hecho eso, estaría en condiciones de ponerme a grabar un disco de 12 o 13 canciones, para darme el gusto de dejar registrado algo de lo que hago. Es muy diferente refugiarse en los covers a mostrar el material propio. Ahí uno se juega más el pellejo, está más expuesto, porque de alguna manera por lo menos en mi caso, escribo sobre cosas que me han ido pasando; son canciones derrotistas, de gente que pierde, pero creo que casi todas las letras del mundo hablan de eso. Las historias de perdedores son siempre mucho mas entretenidas de oír que las de los que ganan; las historias y los finales felices se ven en Disney.

 

¿ Y sentís que hay espacios en La Plata para vivir de la música?

 Siento que hay más espacios que hace unos años, pero no los suficientes aun como para vivir de esto. Y no lo digo por mí, sino por la cantidad y calidad de músicos que tenemos en la ciudad. La jerarquía musical hace que sigan faltando lugares a la hora de hacer música en vivo. El panorama cambió un poco respecto de los dueños, quizás ahora se vean algunos músicos apostando por un lugar y dando espacios a músicos nuevos. Esto es algo muy bueno, para que no sólo el bolichero sea siempre el que se quede con la parte del león. Ha pasado y sigue pasando que cuando este pierde uno es socio, y cuando gana empleado, de modo que la aparición de músicos como gestores de bares y demás le hace bien al circuito musical platense.

 

Para ir cerrando ¿Cuáles son tus objetivos profesionales para este 2012?

 Bueno, uno de los objetivos  creo que se ve cumplido y es que con Yamil Jauriguiberri, mi compañero de escenario (Percusión y Arengas Emotivas), y Diego Fontana (Manager y Salvador de Trágicos Momentos) tuvimos la idea de tocar 3 veces a la semana este año. Y lo hemos conseguido, ya que además de Twins Pool Bar donde estamos desde Agosto del 2011, este año supimos gestionar Tovarisch Resto Bar y Casa Opera,  lo que nos hace estar de jueves a sábados tocando y generando nuevo público. Lo mejores la publicidad de “boca en boca” que sigue siendo, a pesar de la masividad de las redes sociales y otros medios de difusión, la mejor y más fiel forma de darse a conocer.

 No dejen de ver a La Rockola & los sospechosos de siempre todas las semanas. Los jueves a las 23.30hs en Twins Pool Bar(7 entre 58 y 59), viernes a las 23hs en Tovarisch Resto Bar (10 esquina 40) y los sábados a las 00.30hs en Casa Ópera (8 esquina 41).

 Contacto:

En el Facebook: Manu Rockola

En Youtube para ver videos: La Rockola y los Sospechosos de Siempre

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