Vino de la costa: una disputa por la historia

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En 1967 la Vitis labrusca var Isabella fue extraída del listado de uvas permitidas para la elaboración de vino. Para Berisso significó la pérdida de una costumbre con más de 100 años de vigencia. En 2003, gracias al trabajo de la cooperativa de la Costa, lograron el reconocimiento por parte del Instituto Nacional de Vinicultura como vino regional. Desde entonces, tuvieron que soportar agresiones desde los sectores monopólicos de Cuyo, que no reconocían las historias que había detrás y que no consideran al Vino de Berisso, un auténtico vino argentino.

Por Yesica Sagliocca

Fotos: gentileza de Vino Costa de Berisso

El vino de la costa es el resultado de la fermentación de la uva chinche, o también conocida como uva americana. Llegó a Berisso en los años de inmigración de la mano de italianos y portugueses, que traían la tradición del vino casero desde sus países de origen. Al principio, fue un producto sólo de consumo familiar y entre amigos durante los asados en las quintas de la zona.

Si bien cuenta con una producción de tan sólo 25 hectáreas y un mercado reducido a las localidades de Berisso, Ensenada , La Plata y algunas zonas de la provincia de Buenos Aires, el Vino de La Costa tuvo que enfrentarse a una campaña de desprestigio por parte de los productores de Cuyo.

En 1959, bajo el gobierno de Arturo Frondizi, se sancionó la Ley general de vinos y se creó el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Esta normativa reconocía exclusivamente como productoras de vino a las provincias de Mendoza, San Juan, Rio Negro, La Rioja, Córdoba, San Luis, Salta y Catamarca. Además, sólo se consideraba vino a aquellos productos que estaban elaborados con un tipo específico de uva: la Vitis vinífera.

La limitación de la producción del vino a un sector y a una sola cepa, el crecimiento del cordón industrial en Berisso y las grandes crecidas del Rio de La Plata llevaron a que el vino dejara de producirse. Los hijos de aquellos que se dedicaban a esa tarea fueron absorbidos por el trabajo en las fábricas y frigoríficos, que en ese momento significaban una oportunidad real de empleo.

En 2013, y después de más una década de lucha por parte de los productores de Berisso, la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLP y el municipio, el INV reconoció el carácter regional del vino y permitió, sólo para las zonas de Berisso y Avellaneda, el uso de la uva chinche para la producción.

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Desde Mendoza, las voces de la corporación vitivinícola y de los pobladores no se hicieron esperar. Los cuyanos pusieron el grito en el cielo. No podían creer que el mismo Instituto atentara contra los intereses de aquellos que habían puesto al vino argentino, entre los mejores del mundo.

Los ataques al Vino de La Costa iban desde que era un “vino K”, hasta que por su bajo estatus no debería poseer el mote de vino. También se exigió que se les informara a los consumidores que se estaba utilizando una uva ilegal.

Nade de lo que se decía acerca de este vino tenía en cuenta la tradición centenaria que hay detrás. Se estaba criticando, humillando y menospreciando, no sólo a un grupo de trabajadores, de productores que viven del vino de Berisso, sino a la historia que habla de sus familias, de sus abuelos, de sus padres y de años de esfuerzo y sacrificio.

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Los lugares significativos de Berisso, por su historia, son “El camino de los borrachos” y las quintas desplegadas al borde de las costas que van desde la Isla Paulino hasta la playa Bagliardi. Las tristezas del aquel vino que Haroldo Conti supo reflejar, el recuerdo del regusto metálico del vino de uva americana, construyen el imaginario de una identidad berissense.

gentePara quienes forman parte de la cotidianidad del vino de la costa son inadmisibles las críticas y maltratos a una tradición centenaria.  Es faltar el respeto a las parras en los patios de los abuelos, los encuentros entre amigos, las historias del uno que trabajaba en el campo y el otro en el frigorífico.

Andrés Aguiar, presidente de la Cooperativa de La Costa  es consciente de lo que es el vino para su ciudad. Le remite a su infancia en el Barrio Banco Provincia, a las  tardes de verano en la playa de Palo Blanco  junto a su familia; a sus abuelos llegando con una muda de ropa, con sarmientos en una papa, para plantar las vides; y sus cuerpos llenos de costumbres e ideales europeos con los que fueron sembrado las costas del Rio de Plata.  Lo hace pensar en su madre, maestra en la escuela de la Isla Paulino, donde él tiene su quinta con sus uvas y su miel.

 “Todo lo que sucedió con Cuyo los dejó en una mala posición. Cuestionaron el trabajo que les da el pan de cada día a veinticinco familias y a sus empleados. Meterse con el vino de la costa es meterse con el pan de la gente que labura en las quintas.”

vinosDesde el 2002 se formó una alianza entre el municipio, los productores y la UNLP, para formalizar un pedido de reconocimiento ante el INV. Las respuestas se hicieron esperar hasta que el municipio, en la gestión de Adriana González,  empezó a captar fondos del Ministerio de Agricultura para reactivar la producción periurbana. Desde ese momento se fomentó la vitivinicultura y se iniciaron los contactos con la Dirección de Desarrollo regional del Ministerio de Agricultura, quienes ayudaron a que se aprobara tal reconocimiento en 2013.

Para Irene Velarde, máxima referente de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, “la solución final de este tema ha sido completamente política y por eso están muy mal los que nos critican. Se deja de lado la tradición, la cultura alimentaria y la reivindicación histórica. Si no hubieran existido todas las alianzas que se generaron para que esto fuera posible, hoy seguirían siendo considerados como productores de  vino casero”.

Pasaron por aquí y dejaron su firma...

2 Comments:

  1. Me alegra muchisimo poder saber que hay productores de uva chinche o americana! Vivo en Capital fdeeral, donde puedo conseguirlo? viene en damajuanas? Gracias

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