Meraki: una innovadora y sustentable propuesta para repensar nuestro consumo

Hace poco más de un año tres amigos se convirtieron en compañeros de trabajo con el propósito de lanzar un cepillo de dientes hecho en madera de bambú para ayudar a reducir el impacto del plástico en el mundo. Con esfuerzo, lograron instalar su marca y comenzar a concientizar a las personas sobre el valor de sus decisiones.

 

Por Bárbara Dibene

Fotos: gentileza de Meraki

Francisco Mirabella tiene 27 años y estudia Ciencias Ambientales en la Universidad de Buenos Aires. Se define como viajero y fue justamente un viaje el que despertó en él la chispa del emprendedurismo. “En las playas que tuve oportunidad de visitar vi una saturación de plástico y eso me hizo pensar en lo que estábamos haciéndole al planeta. Así me decidí a elegir mi carrera y a buscar un proyecto que pudiera convertirse en mi sustento y a la vez ayudarme a hacer algo positivo por el ambiente”, cuenta el joven a Transeúntes.

La idea que tuvo Francisco es sencilla y poderosa, y su potencial impacto es impresionante. Se trata de la creación de cepillos de dientes hechos con madera de bambú, que reemplaza el 97 por ciento de plástico de un cepillo tradicional. Según su estimación, una persona cambia este artículo de higiene -si sigue las recomendaciones de odontólogos- cada tres meses; “si pensamos entonces en que Argentina tiene 40 millones de habitantes, hay que pensar en millones de piezas que anualmente terminan en la basura esperando 500 años sólo para degradarse”.

Por su parte el bambú es un material biodegradable, es decir que “puede ser descompuesto o desintegrado en poco tiempo (180 días) por organismos vivientes, y ser reintroducido dentro de los ciclos de los nutrientes en la naturaleza”. Además, se trata de uno de los cultivos con mayor tasa de crecimiento y rebrota de raíz, por lo que en tan solo dos años alcanza su tamaño adulto, lo que permite que nuevamente sea cosechado.

Con ese conocimiento, más la investigación y el convencimiento de que su iniciativa podía funcionar, Francisco convocó a dos amigos a trabajar con él. Francisco Malfitani, administrador de empresas, pasó a ocuparse de las finanzas; y Martín Lela, licenciado en Marketing, de la comunicación. El equipo se consolidó alrededor de una visión de proyecto sustentable y plasmó en su nombre su razón de ser: Meraki significa “hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello”.

La primera apuesta

La especie de bambú que Meraki utiliza se llama moso, puede alcanzar hasta 30 metros de altura y es nativa del sudeste de China. Respecto a los comienzos, Francisco recuerda emocionado que “la primera vez importamos mil cepillos y cuando esto tomó color llegamos a encargar 50 mil”. Desde entonces se capacita y participa de eventos para emprendedores, y logró conexiones con otros proyectos sustentables.

En Argentina, el equipo se encarga de los diseños, el packaging, la comunicación y la distribución de los cepillos -los primeros biodegradables a nivel nacional- que alcanza más de 300 puntos de venta en todo el país. En la información que proveen a los consumidores destacan que se trata de un cepillo con la misma funcionalidad y vida útil que uno tradicional, pero que su impacto al medio ambiente es mucho menor por su material.

Actualmente, Francisco y sus amigos están enfocados y entusiasmados. Con un producto biodegradable y de calidad, esperan seguir avanzando y desarrollar más artículos con bambú. Actualmente se preparan para lanzar en marzo una línea infantil de cepillos, con cerdas de colores, y cucharitas para las heladerías, además de seguir pensando en otros productos.

“Es emocionante emprender, te da muchas lecciones. Hay que actuar con confianza y con fe. Meraki es la oportunidad de educar a las personas en el sentido de que vean cómo sus decisiones como consumidores sí tienen impacto”, cierra Francisco.

 

Pasaron por aquí y dejaron su firma...

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