ContraTiempo, documental de Transeúntes

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A mediados de abril de este año, la noticia sobre la clausura de Pura Vida inundó de malestar las aulas de la Facultad de Periodismo, contaminó la zona de Bellas Artes, y corrosió las relaciones de la naciente organización de músicos platenses con la Municipalidad. Días más tarde, enmarcado en el operativo “de nocturnidad”, Control Urbano continuó cerrando bares y centros culturales de la ciudad de La Plata.

 

Por Álvaro Vildoza

Estos episodios nos sirvieron a Transeúntes para empezar a indagar sobre la cuestión de las políticas culturales en la ciudad. Los llamados “cierres sistemáticos” fueron el puntapié para que investigáramos y diéramos con una notable y contradictoria falta de regulación del trabajo del músico.

Del principal problema, la precarización laboral, se desprende el de que los artistas deban pagar para tocar a los dueños de los bares y boliches, abonar el sonido y ceder un porcentaje de las entradas vendidas. Por el lado del Estado, hasta no hace mucho tiempo, no había lugares destinados para que los intérpretes y compositores pudieran actuar, ni tampoco recibir alguna remuneración por su arte. Desde la Secretaría de Cultura y Educación, por contacto y coordinación con Músicos Platenses Organizados (MPO), se creó el Ciclo de Música Abierta en Vivo en el Pasaje Dardo Rocha en el que todos los viernes distintas bandas tocaban y cobraban por su actuación.

Desde mayo, un grupo de alumnos del Taller de Producción Audiovisual II y redactores de Transeúntes comenzamos a contactarnos con varios miembros de MPO, con Diego Cabana, dueño del Bar Pura Vida, asistimos a las asambleas de amigos y vecinos de Pura Vida y empezamos los contactos con la Secretaría de Cultura para poder entrevistar al secretario José Cipollone.

A la vez, el grupo de folclore litoraleño instrumental Ullónkuera se sumó al proyecto para que pudiéramos grabar sus ensayos y un show en el mencionado bar. Para esta actuación, con gran predisposición Diego Cabana abrió el lugar solamente para que pudiéramos filmar y tomar con prolijidad el sonido desde la consola.

En el documental la música convive con los problemas, los tironeos, las propuestas, los reclamos y las soluciones; su ritmo se acelera y se detiene, las obras se terminan, empiezan otras.

Contratiempo es una nota tocada fuera del momento rítmico fuerte. Es una voz luego de un silencio. Desfasada pero audible. Es el cierre sistemático de los escenarios de la música, es aquel silencio, pero es también la organización y el reclamo, es la respuesta dada más tarde. La nota que falta es la que todavía se espera, que se hace esperar, no en silencio porque resuena en promesas, en compromisos, en cambios.

El corto presenta la problemática de los músicos que se encuentran al final de sus ensayos sin lugar para tocar, en una ciudad siempre conocida como semillero de artistas, donde los bares son cerrados pero también donde centenares de intérpretes y compositores se organizan para luchar por dignas condiciones de trabajo.

Desde Transeúntes esperamos que con el documental ayudemos a que las voces suenen más fuerte y se contagien, se hagan coro y que quien deba dar aquella nota, Estado y privados, presentes a medias, la escriba de una vez y por decreto.

Pasaron por aquí y dejaron su firma...

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