Huella Argentina: tras cada canción, una ovación

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Los músicos Carlos Aguirre, Jorge Fandermole, Coqui Ortiz y Juan Quintero compartieron escenario en el ciclo “Huella Argentina” en el Centro Cultural Kirchner, una celebración de la obra de artistas y referentes de la cultura que marcan la identidad de nuestro país. En esta crónica, un poco de la magia que nos dejaron.

 

Por Bárbara Dibene

Fotos: Álvaro Vildoza

“El CCK les da la bienvenida”, anuncia una cálida voz mientras alrededor de 1700 personas terminan de ocupar su lugar en la sala Ballena Azul. Los que entran por primera vez se quedan asombrados, aunque los más experimentados también; “yo es la décima vez que vengo, y la primera que no lloro al entrar”, le comenta una mujer a su vecino de butaca.

Muchos toman fotos con su celular: al escenario aún vacío, a sí mismos, a quien los acompaña. Otros ven el programa de las fechas que siguen y empiezan a hacer planes. Los cuchicheos rebotan en la enorme estructura colgante que resulta imponente.

Cuando Carlos, Jorge, Coqui y Juan entran, se hace el silencio. Se acomodan despacio, sonríen, toman sus instrumentos. El “Negro” Aguirre se frota las manos, las acerca al piano y comienza. Cuando, de Fandermole, es la primera canción en sonar, y hace que varios dejen caer unas lágrimas. Luego llega la ovación, algo que se repetirá con cada tema.

“…en mis padres mateando/ con la radio en la oreja/  chamamé que suspira/ corazones que vuelan”, pinta la canción de Coqui. Al terminar, Carlos toma la palabra para agradecer: “Es una profunda emoción compartir lo que se ha venido dando desde hace un tiempo en diferentes encuentros; realmente es muy grande la emoción”, y presenta Estampa de río crecido, una zamba que compuso junto a Natalia Damadian. Ovación.

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Una noche mágica

_DSC0075Los homenajes no faltaron, como al cantautor Raúl Carnota, del que se encargó Jorge antes de presentar La Luminosa: “Con esta chacarera recordamos a un músico muy importante para el folklore argentino, un amigo”. También Coqui quiso distinguir a Aledo Luis Meloni, poeta y coplero de 103 años: “Yo fui juntando sus coplas por temas, y armé canciones con algunas sobre el amor, como Arbolito del querer. Y alguna vez le pregunté en quién se había inspirado, pero no largó nada. Decía que era pura imaginación. Porque las cosas de amor siempre le pasan a los amigos”, bromeó.

La complicidad y el humor entre los músicos fue algo notable, que aumentó la ya maravillosa experiencia de escuchar sus obras siendo soltadas y apropiadas con gran sensibilidad.

“Cada tanto nos prestamos los temas para sentir que son un poco nuestros”, contó Juan, y es verdad, los cuatro músicos ya han tenido oportunidad de compartir proyectos y trabajos en el plano de la música popular argentina, como los viajes, talleres y conciertos en diferentes ciudades del país con Huella Argentina organizados por la Secretaría de Cultura de la Nación. Pero por primera estuvieron juntos en el escenario del CCK con un repertorio que los hace eternos protagonistas.

_DSC0065Agua dulce, Coplas de cielo y río, Equipaje y Bandera fueron los temas que pasaron hasta llegar a En la frontera, cuando Carlos tuvo oportunidad de contar cómo surgió la idea para su composición: “Una vez estuvimos varados unas horas con Fernando Silva en Clorinda, paso fronterizo con Paraguay. Allí caminamos y empezamos a prestar atención a cuáles eran los verdaderos habitantes del lugar, no los miles de rostros que pasan día a día por ahí. Con esa idea logré armar una milonga”.

El amor de Juan por Luna sonó con Paloma, y el de Coqui por la música con La fortuna de la guitarra. Carlos con Los tres deseos de siempre fueron el primer cierre de la noche, pero por supuesto el público aplaudió e insistió en un tema más. El elegido fue la Oración del remanso, y a viva voz, con una claridad increíble, cientos de personas acompañaron el canto de las cuatros voces más queridas de la noche:  “Cristo de las redes/ no nos abandones/ y en los espineles/ déjanos tus dones”.

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Pasaron por aquí y dejaron su firma...

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