Volver a nacer de un salto a “las vías de la herida”

Leandro Gil perdió sus brazos a los 22 años, y eso se convirtió en un antes y después en su vida. La curiosidad de su pequeña hija lo llevó a revivir esa experiencia y ponerla en palabras para que ella entienda y para que todos derribemos los prejuicios sobre la discapacidad.

 

Por Bárbara Dibene

Leandro Gil dice que nació dos veces. El 26 de enero de 1986, la primera, y hace 9 años, cuando, en un estado de emoción violenta, fue atropellado por un subte y sobrevivió. Ese momento se volvió, en sus propias palabras, bisagra para su existencia. La nueva situación en la que de pronto se encontró lo hizo cambiar su estilo de vida y lo llevó a reflexionar profundamente sobre varias cuestiones.

Su hija, de 7 años, le preguntó alguna vez por qué no tenía brazos. Su padre le explicó con dulzura que todavía era una historia muy compleja para ella, pero que al crecer se la escribiría para que pueda entenderla totalmente. Ese fue el puntapié para lo que siguió.

“Fue como viajar en el tiempo. Revivir muchos momentos. Tuve días que terminé llorando, por tristeza y por alegría”, cuenta Leandro sobre la época en que empezó a poner en palabras su experiencia. De a poco comenzó a tomar forma un libro en el que recorría temas como la pérdida de sus brazos, la recuperación física, el desarrollo de herramientas y la adaptación corporal, el nacimiento de su hija, la búsqueda de empleo y el descubrimiento de los prejuicios que rodean la discapacidad.

“El texto llega al día de hoy, y da cuenta del proceso resiliente que demandó adaptarse a una nueva forma de vida y derivó en una rutina plena y autónoma”, explica Leandro, que eligió un programa radial como escenario de su historia. Él es periodista y conductor, por lo cual se trató de una narrativa en la que se sintió cómodo para dejar fluir sus pensamientos y emociones.

“Los lectores se van a encontrar con una historia de amor”, asegura entusiasmado; amor propio, de amigos, de familia y del entorno. Espera además que sus palabras sirvan para desmitificar muchas cuestiones en cuanto a la discapacidad; y que se sepa que las posibilidades son enormes si hay voluntad de la persona  y de la sociedad en general.

Día a día

Leandro vive en la ciudad de Buenos Aires, donde observa que hay más preparación para que sea “habitada” por personas con discapacidad. Sin embargo, reconoce que existen barreras estructurales como en todos lados: veredas en malas condiciones y falta de consideración de la gente al tapar las rampas son algunas de ellas. “Una línea de subte abre sus puertas de forma manual, así que si viajo solo, no puedo abrirlas”, ejemplifica.

Con decenas de reflexiones en mente, espera de su libro dos cosas muy importantes: que su hija encuentre las respuestas que buscaba y que se derriben los prejuicios y la discriminación.

Para concretar su proyecto, Leandro necesita recaudar 50 mil pesos antes del 9 de julio en la plataforma de financiamiento colectivo Ideame. Esto significa que cualquier persona puede aportar determinada cantidad de dinero y recibir una recompensa. En este caso, la colaboración puede ir desde 150 a 500 pesos y se recibirá el libro en diferentes formatos.

Leandro, agradecido de antemano, desea poder realizar una generosa tirada y presentar el libro en diferentes entidades y espacios culturales. Su interés es llegar a la mayor cantidad de gente posible con su historia y su renacido amor a la vida.

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