Descubriendo Santa Cruz por la Ruta 41 – Parte 1

La provincia de Santa Cruz ofrece paisajes costeros y cordilleranos, bosques, glaciares y estepa. Es un territorio extenso, de horizontes amplios. Es la Patagonia infinita y Transeúntes pudo conocer, de una manera única y novedosa, una parte del maravilloso noroeste santacruceño.

Crónica e imágenes: Álvaro Vildoza

El viaje comienza en Comodoro Rivadavia. Es que las distancias son un elemento clave a la hora de planificar un destino. En este caso, para conocer los tesoros que alojan Los Antiguos, Lago Posadas, el Parque Nacional Perito Moreno y Gobernador Gregores, desde Buenos Aires es mejor llegar en uno de los vuelos que aterrizan en aquella localidad costera de la provincia de Chubut.

Desde allí, en nuestro caso, hicimos los 456 kilómetros que nos separaban de Los Antiguos por la ruta nacional 26 hasta encontrarnos con la mítica 40, algunos kilómetros después de divisar el Lago Musters. Desde el comienzo, el camino presenta atractivos que sorprenderán a todo aquel que llegue por primera vez al sur.

Casi llegando a Sarmiento, todavía en Chubut, al costado de la ruta se ve una serie de protuberancias volcánicas redondas, erosionadas en curvas suaves, como una cancha de bochas a gran escala. También muy cerca del asfalto advertimos los primeros guanacos y un grupo de ñandúes, animales típicos de la zona, que no dejaremos de ver todo lo que reste del viaje.

Para llegar al oeste y acercarnos a la Cordillera, el camino continuará por la RN 40 atravesando la localidad chubutense de Río Mayo –capital nacional de la esquila- para desviarnos en Perito Moreno, ya Santa Cruz, con destino a Los Antiguos. El Lago Buenos Aires, el segundo más grande del Sudamérica con sus 2240 km2 -881 de ellos en territorio nacional-, nos empieza a dar la bienvenida a Los Antiguos, la capital nacional de la cereza. Sobre la orilla vemos cómo el atardecer baña a familias que no se dan por vencidas y continúan a la pesca de alguna trucha más.

Con el sol cayendo, la entrada a Los Antiguos se convierte en una postal. Con una larga arboleda dorada al costado de la RP 43, el Lago Buenos Aires al frente y la Cordillera de los Andes más allá, el paisaje nos da un indicio del origen de este pueblo. Es que según las historias que se cuentan, tal vez como parte de una tradición oral, éste era el lugar elegido por los ancianos tehuelches para descansar y esperar su muerte.

Para pasar la noche, llegamos a las cabañas Pilmaiquén, en la zona de chacras de Los Antiguos. El nombre del complejo, en lengua mapuche, significa “golondrina”, un ave de paso que siempre retorna a los mismos lugares. Cada cabaña, por su parte, lleva el nombre de algún fruto de la zona. Nosotros descansamos en la “Michai” (Calafate), una cabaña para 5 personas, completamente equipada y confortable.

Chacra”La Querencia”: un corazón familiar de sabores santacruceños

Al día siguiente, el sol y la temperatura sorprendían a propios y extraños. El sol amable de un febrero patagónico nos acompañó en el comienzo de la aventura off road. Pero primero lo primero. Después de dejar las cabañas, nos invitaron a desayunar a la Chacra La Querencia, atendida por su dueña, Ariana Avilez.

La Querencia es un emprendimiento familiar que tiene un año y medio, pero medio siglo de existencia como chacra de cultivo de frutas.

Ariana nos recibió con las mejores muestras de mermeladas hechas en estufa a leña, de cereza, damasco y frambuesa y mora, unos ricos panes recién horneados y tortas fritas calentitas para acompañar el café. Este tipo de desayunos se pueden reservar junto a una visita guiada por la chacra, para conocer el origen de esos sabores tan especiales y diferentes a los de cualquier mermelada industrial.

La visita comenzó cerca de la recientemente inaugurada pérgola, escenario de fiestas y casamientos, a pocos metros de un alto manzano de más de cien años con frutas en su copa.

Ariana nos cuenta que el objetivo de la chacra de sus abuelos siempre fue abastecer a la familia, por eso la variedad de frutales. Cada árbol tiene su altura y el volumen de copa que necesita, ya que no utilizaron sistemas intensivos para la producción.

Manzanas, peras, membrillos, pelones, nueces, cerezas, damascos, ciruelas, frambuesas, grosellas y corintos crecen gracias al microclima especial de Los Antiguos y al agua de un canal que se nutre del Río Jeinimeni. Toda la cosecha es manual y en el caso de los corintos, frambuesas y grosellas, racimo por racimo. La Querencia es un emprendimiento familiar por lo que hermanos y primos participan de la cosecha, e incluso algún turista puede tener la oportunidad de cortar alguna fruta.

“Muchos turistas se sorprenden al ver los frutos en los árboles, al ver su origen. Y con las meriendas y desayunos a veces recuerdan el pan casero de su infancia. Me preguntan si mi abuela preparó las mermeladas y yo les digo que no, que soy yo la que las hace, que todo esto no es una historia que se quedó en el pasado sino que continúa y se comparte”, relata Ariana.

Dentro de los próximos años, la chacra busca hacer crecer su producción de dulces con una nueva plantación de frutales, continuar recibiendo a turistas y ofrecerles más variedades de comidas típicas, como el asado de cordero al palo, y que los turistas puedan llevarse una verdadera experiencia antigüense.

Para disfrutar la visita guiada y las meriendas pueden contactarse por las redes sociales de La Querencia (Facebook, Instagram) o escribirles por whatsapp.

Ruta 41: escénica y llena de secretos develados

Después de probar alguna que otra frambuesa lista para su cosecha, marcamos nuestro nuevo destino: Lago Posadas. Hay dos maneras de llegar. Una es por asfalto por la Ruta 40 y luego la 39, o por el “camino del Monte Zeballos“, una travesía por la Ruta Provincial 41 que desde hace pocos meses sumó una novedad imperdible. Se trata de una audioguía de 13 pistas que acompaña el viaje con relatos y música, y que además, marca las características de los 22 puntos de interés y de los 4 miradores panorámicos que propone el recorrido. Nosotros, por supuesto, nos aventuramos por la segunda opción.

Para iniciar esta nueva experiencia que Santa Cruz ofrece a los turistas, primero deberemos descargar desde la web las pistas de audio que corresponden a cada uno de los mojones ubicados al costado del camino, que se complementan con los otros indicadores.

El kilómetro 0 de esta experiencia con audioguías es en el mirador del río Jeinimeni, con su vista panorámica del Lago Buenos Aires y de parte de la zona de chacras de Los Antiguos. Aquí es donde los visitantes deberán poner en 0 su contador de kilómetros e intentar llevar la velocidad del vehículo a 40 km/h durante los 155 kilómetros de la travesía hasta Lago Posadas o el Parque Patagonia.

Lo particular de este recorrido es la transición entre la estepa, con sus calafates y chuquiragas tiñendo de verde y amarillo todo el paisaje, al bosque de lengas y ñires, y pinos exóticos -no nativos-, que se mantienen de los ríos y arroyos de deshielo que atraviesan el terreno. En el medio, formaciones geológicas producidas por las transformaciones que hizo el tiempo de arenas, sedimentos y rocas volcánicas, van alterando los colores del paisaje: las toscas bayas, unos castaños paredones macizos, sedimentarios, dieron lugar a unos laberintos erosionados que dejan pasillos como los de una ciudad; grandes formaciones rocosas con alto contenido en hierro, que el agua y el aire dejaron rojizas y naranjas; rocas volcánicas verdosas, que durante el camino van presentando diferentes formas de erosión, desde la estratificada de la Parada del Álamo, en el kilómetro 40, hasta el Cerro Boleadora, 30 kilómetros después, donde el viento  formó unas paredes conocidas como “diques volcánicos” de lava endurecida distribuida en grandes paredones que pueden extenderse por más de un kilómetro, rectos y continuos.

La travesía está custodiada por el Cerro Colorado y detrás el Monte Zeballos, de 2750 metros de altura, y hacia el este, la meseta del Lago Buenos Aires. En El Portezuelo, el punto más alto del camino, a 1500 msnm, se logra ver hacia el monte más alto de la provincia, el San Lorenzo, de 3706 metros.

En cuanto a la fauna, este paseo nos permite encontrarnos con algunos guanacos y chulengos –sus crías, recién nacidas este verano-, vacas y ovejas de hacienda, cóndores andinos a la altura de la Cascada de deshielo (km 76), y en las lagunas algunos ejemplares de cisne coscoroba y de cuello negro, pato zambullidor grande y chico y flamenco austral.

El camino es de ripio pero está bien mantenido y un auto común puede transitarlo sin problemas durante el verano. Se aconseja, por seguridad, estacionar sólo en los lugares donde está indicado, pero hay que decir que allí los espacios son amplios como para dejar el vehículo, bajar y disfrutar cada una de las vistas.

En nuestro caso, en el kilómetro 115 del camino nos desviamos 44 kilómetros hacia el empalme con la ruta 39 para llegar a Lago Posadas. Unos pocos kilómetros antes de este punto, si se agudiza la vista, pueden verse aleros y cuevas donde protegidos del viento descansaban, hace 8 mil años, los pobladores que cruzaban la cordillera. Su paso es atestiguado por arte rupestre y puntas líticas que fueron encontrados en esta zona. También por aquí, nos topamos con el Lago Columna y buscamos la sombra que se forma sobre el paredón y que le da su nombre.

La audioguía presentará dos pistas para los dos posibles finales de travesía, uno para el Punto Panorámico del Lago Ghio, que lleva hacia el Parque Nacional Patagonia, y el otro, para la Llegada a Lago Posadas, nuestro destino. Los audios no sólo describen los paisajes que vamos viendo, sino que además informan con precisión académica cada uno de los datos geológicos y arqueológicos que presentan. ¡Si hasta se consultaron los diarios de las Comisiones de Límites escritos de puño y letra por el Perito Francisco Moreno! Además, la audioguía está acompañada de música de artistas de la zona y canciones que en sus letras pintan el paisaje de cada uno de los puntos.

La audioguía fue un trabajo dirigido por la Secretaría de Estado de Turismo de la provincia, junto a Marina Basallo, directora de la Delegación Norte de Turismo, y Marcia González. Ambas se encargaron de investigar y coordinar con cada especialista, determinar con Vialidad los miradores, guionar los tramos y editar las pistas, para ofrecer al turista una experiencia más completa y accesible a la hora de descubrir los tesoros de la Patagonia.

Lago Posadas, historia y postales de aguas transparentes

Después de un breve paso por la oficina de turismo, nos dirigimos hacia el famoso Arco de Piedra, postal inolvidable que se deja apreciar a muy pocos metros de la orilla. El agua cristalina se torna esmeralda y desde la distancia es fácil observar la diferencia con el Lago Pueyrredón, su vecino tras el istmo que se formó entre ellos.

A pocos minutos de allí se encuentra la Cueva del Puma, donde nos encontramos con la comitiva de 4×4 que al día siguiente hará la travesía desde Lago Posadas al Parque Nacional Perito Moreno.

En este lugar puede encontrarse un instante de historia de hace unos 8 mil años. Un alero repleto de pinturas rupestres, manos impresas sobre un fondo rojizo que por supuesto hacen pensar en la famosa Cueva de las Manos -localizada en el distrito Perito Moreno, a 128 kilómetros de donde estábamos-, pero que tienen una característica muy especial. Es que presentan manos de niños, pequeñas marcas arqueológicas que lograron vencer el tiempo y la erosión, muestras poco encontradas en otros lugares.

El atardecer nos encontró en búsqueda de la Garganta del río Oro, tras atravesar el istmo entre los lagos, una lengua de 4 kilómetros de largo por 200 metros de ancho. Estacionados sobre esta plataforma pudimos bajar y tocar, por primera vez en nuestro viaje, el agua del Pueyrredón. Su oleaje es tranquilo y una suave espuma salpica en nuestros rostros por el viento característico santacruceño. Más tarde comenzamos a subir y llegamos a observar una pequeña cascada entre paredones de piedra. Varios hilos de agua de glaciar caían para alimentar al Pueyrredón. El Río Oro iba quedando entre sombras. Detrás de nosotros, una panorámica hermosa teñida de dorado dejaba los lagos al descubierto.

Era hora ya de descansar. Luego de una breve visita a Estancia Suyai, un complejo de cabañas y camping, llegamos al Camping “El Tío”, también a orillas del Pueyrredón.

Este lugar, atendido por sus dueños Marcelo y Alejandra, además de su vista privilegiada a las maravillas de la naturaleza, tiene historia. Como antesala de una experiencia de pioneros, nos enteramos de que el abuelo de Marcelo, don Gerardo Mondelo, llegó a esta zona desde Lugo, España, en 1936, veinticinco años después de desembarcar en Río Gallegos y fundar su panadería. Aquí, en cuatro hectáreas compartidas con dos ganaderos, ejerció de mercachifle, sentó las bases de un hotel y de un almacén de ramos generales y trasladó durante años lana entre Chile y Argentina en un lanchón.

El hotel llegó a tener 6 habitaciones, nos cuenta Lidia Mondelo, pero se cerró en 1973. Recién en 2004, Marcelo llegó con la idea de volver a darle a estas tierras el carácter turístico que supo verle su abuelo. Hizo el camping y las dos cabañas, para más tarde continuar con los bungalow.

Hoy, “El Tío” ofrece completas cabañas con capacidad para seis personas, y bungalow para cuatro, todas con baño privado, además del área de acampe con parrilla, sanitarios con ducha de agua caliente las 24 horas y lugar para casas rodantes y tráilers.

Aquí cenamos en largas mesas con todos los aventureros 4×4. La noche sobre el Pueyrredón estaba tan estrellada que se podía pasar horas descifrando sus figuras. Pero había que descansar y cargar baterías. Nos esperaba un día de paisajes inolvidables, caminos recién abiertos, desafíos de manejo y muchos más secretos patagónicos por develar.

Parte 2:

Travesía 4×4 // Lago Posadas – PN Perito Moreno

Pasaron por aquí y dejaron su firma...

Alvaro Vildoza

Periodista y explorador audiovisual en Internet, siempre buscando hacer de Transeúntes, un sitio web innovador en la forma de contar el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


The reCAPTCHA verification period has expired. Please reload the page.